Las fobias más comunes: qué son, cuántas personas las tienen y cómo se tratan

Arañas, alturas, sangre, espacios cerrados. Qué diferencia a una fobia de un miedo normal, cuáles son las más frecuentes, cómo se llaman y por qué tienen tratamiento.


El miedo nos mantiene vivos: nos aleja de la orilla de un precipicio o de un perro que gruñe. Una fobia es otra cosa: un miedo intenso, desproporcionado y difícil de controlar ante algo que no representa un peligro real. Las fobias son de los trastornos de ansiedad más comunes del mundo, y también de los que mejor responden al tratamiento.

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Miedo o fobia

La diferencia no está en el objeto, sino en la reacción. Que una araña te dé asco o un poco de miedo es normal. Se habla de fobia cuando:

  • El miedo es mucho mayor que el peligro real.
  • Aparece casi siempre ante el mismo objeto o situación.
  • La persona hace lo posible por evitarlo, aunque eso le complique la vida.
  • Dura meses y causa malestar o afecta el trabajo, la escuela o las relaciones.

Qué se siente

Ante el objeto temido, o con solo pensar en él, el cuerpo reacciona como si estuviera en peligro: palpitaciones, sudor, temblor, falta de aire, mareo, náusea y la urgencia de huir. Muchas personas saben que su miedo es exagerado y aun así no pueden controlarlo.

Los tres tipos principales

  • Fobias específicas. Miedo a un objeto o situación concreta: animales, alturas, sangre, volar. Son las más frecuentes; en encuestas de Estados Unidos, entre 9% y 12% de los adultos las ha tenido en algún momento de su vida.
  • Ansiedad social (antes llamada fobia social). Miedo intenso a ser juzgado o humillado frente a otros. Suele empezar en la adolescencia. Según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, alrededor de 12% de los adultos la vive en algún momento.
  • Agorafobia. Miedo a lugares o situaciones de las que sería difícil escapar o recibir ayuda, como multitudes, transporte público o salir solo de casa.

Las fobias con nombre

  • Acrofobia: alturas.
  • Aerofobia: volar en avión.
  • Aracnofobia: arañas.
  • Astrafobia: truenos y relámpagos.
  • Claustrofobia: espacios cerrados.
  • Coulrofobia: payasos.
  • Emetofobia: vomitar o ver vomitar.
  • Entomofobia: insectos.
  • Hematofobia: sangre. Es la única en la que la presión arterial puede bajar de golpe y provocar desmayos.
  • Nictofobia: oscuridad.
  • Ofidiofobia: serpientes.
  • Ornitofobia: aves.
  • Tanatofobia: la muerte.
  • Tripofobia: patrones de agujeros pequeños, como los de un panal. No es un diagnóstico oficial, pero es muy común.

De dónde vienen

No hay una sola causa. Una fobia puede empezar después de una mala experiencia, por haber visto a un padre o una madre reaccionar con miedo, o sin un motivo claro. Influyen también la genética y el temperamento. Algunas fobias, como las de serpientes, arañas o alturas, son tan comunes que los investigadores creen que estamos predispuestos a aprenderlas, porque esos peligros fueron reales para nuestros antepasados.

Tienen tratamiento

El tratamiento con mejor evidencia es la terapia de exposición, dentro de la terapia cognitivo-conductual: con un profesional, la persona se acerca de forma gradual y controlada a lo que teme, hasta que la ansiedad baja. Los estudios muestran que funciona en la mayoría de las fobias específicas, a veces en pocas sesiones. Hoy también se usa la realidad virtual para practicar la exposición.

Si una fobia te limita, vale la pena buscar a un psicólogo o psiquiatra. No es falta de voluntad ni algo que «hay que aguantar».

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Fuentes: NIMH: ansiedad social, estadísticas · NIMH: fobia específica en adolescentes · Meta-análisis de tratamientos psicológicos para fobias específicas (PubMed) · Specific phobia, Wikipedia

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Jesús Pérez

Siempre disfruto una buena historia de terror, biólogo con maestría en arte y amor por la obscuridad.

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