Demonios internos: un relato de terror psicológico

Unos ojos de un color que no puede pertenecer a este mundo, un cuerpo cada vez más frío y un narrador que por fin reconoce su verdadero rostro. Relato breve de terror psicológico de Terror de Noche.


Relato de ficción.

El color de aquellos ojos no se parecía al de ningún otro que hubiera visto. Era un tono tan limpio y cristalino que no podía pertenecer a este mundo. Bastaron unos segundos para que mis manos empezaran a temblar. Mis dedos tocaban su piel y hacían contacto con algo más allá de su cuerpo: un calor tan intenso que fácilmente podía confundirse con su alma.

En algún momento mi cuerpo dejó de responderme. Fue como si el control que había mantenido toda la noche se esfumara de golpe. El cuarto empezó a arder y, sin embargo, yo me sentía cada vez más cómodo. Luchaba por detener los impulsos que vienen con mi naturaleza. Qué pérdida de tiempo. Era imposible.

Ese calor me desesperaba. Quería más. Quería lo que le daba vida, con la esperanza de sentirme vivo yo también.

Lo más sencillo habría sido tomar esa vida a la fuerza, como tantas otras veces. Y entonces todo tuvo sentido. Mis manos ya no eran manos. Poco a poco, el cuerpo que tenía enfrente se volvía más frío, y yo más tibio. Lo que hacía unos minutos era calor ya no lo era.

Todo encajó. Entre lágrimas de felicidad, por fin reconocí el rostro que se reflejaba en sus ojos, ahora blancos, vacíos. Esa era mi verdadera cara. No era un rostro humano, pero cada segundo me daba más vida que el anterior.

Mientras el silencio de la noche apagaba su existencia, más vivo me sentía yo. Podrían verlo mal, pero los de mi especie sobrevivimos así. Y, a decir verdad, no hay nada más exquisito que saborear el miedo humano, devorar sus temores y tragarse sus esperanzas muertas.

Lo único que lamento es el espejo. Cada vez que me miro en él, todavía veo la cara de un hombre común. Y cada vez me cuesta más recordar cuál de las dos es la máscara.

Sobre este relato

Demonios internos juega con una idea muy antigua del terror: el monstruo que no sabe que es un monstruo, o que lo descubre demasiado tarde. Es la misma inquietud que recorre historias como El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1886), de Robert Louis Stevenson: ¿qué pasa si lo peor de nosotros no viene de afuera?

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Jesús Pérez

Siempre disfruto una buena historia de terror, biólogo con maestría en arte y amor por la obscuridad.

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