
Un cuerpo, una escena y una pregunta: ¿qué pasó aquí? La ciencia forense, la que usa la ciencia para responder preguntas de la justicia, parece moderna, pero sus primeros pasos tienen casi ocho siglos. Esta es su historia en cinco momentos.
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1. China, 1247: el primer manual forense
En 1247, el juez chino Song Ci publicó Xi Yuan Ji Lu («Colección de casos de injusticias corregidas»), considerado el primer manual de medicina forense del mundo. Explicaba cómo examinar un cadáver, cómo distinguir un ahogamiento de un asesinato o una estrangulación de un ahorcamiento, y cómo detectar ciertos venenos.
Un caso que se cuenta a menudo: para resolver un asesinato con una hoz, se pidió a todos los campesinos del pueblo que dejaran sus herramientas al sol. Las moscas se posaron en una sola, atraídas por restos invisibles de sangre, y su dueño confesó.
China ya tenía una tradición de jueces investigadores. El más famoso es Di Renjie, un funcionario de la dinastía Tang (siglo VII) que siglos después se volvió personaje de novelas policiacas como «el juez Dee».
2. El microscopio
Hacia 1590, en los Países Bajos, se fabricaron los primeros microscopios compuestos, con varias lentes. Pasarían siglos antes de que se usaran en investigaciones criminales, pero abrieron la puerta a examinar fibras, cabellos, sangre y tejidos a una escala que antes era imposible.
3. Los venenos
En 1814, el médico menorquín Mateu Orfila publicó en París un tratado de toxicología que le valió el título de padre de esta disciplina. Sus métodos permitieron detectar venenos como el arsénico en el cuerpo, que hasta entonces era el arma perfecta: imposible de probar. Orfila declaró como perito en juicios célebres de la Francia del siglo XIX.
4. Las huellas dactilares
En la década de 1880, el médico escocés Henry Faulds y el científico Francis Galton estudiaron las huellas dactilares y propusieron que eran únicas e inalterables. Pero fue un policía de Argentina, Juan Vucetich, quien desarrolló un sistema práctico para clasificarlas.
En 1892, en Necochea, el sistema de Vucetich resolvió el asesinato de dos niños: una huella ensangrentada en una puerta coincidió con la de su madre, Francisca Rojas, que terminó confesando. Es considerado el primer crimen resuelto gracias a una huella dactilar.
5. «Todo contacto deja un rastro»
En 1910, el francés Edmond Locard fundó en Lyon uno de los primeros laboratorios de policía científica. Su idea central, conocida como el principio de Locard, sigue siendo la base de la investigación forense: quien comete un crimen siempre deja algo en la escena y se lleva algo de ella.
Desde ahí llegaron la balística, el análisis de sangre y, a finales de los ochenta, las primeras condenas basadas en pruebas de ADN, en Inglaterra.
De la ciencia al terror
La ciencia forense es también una de las fuentes favoritas del terror y el suspenso: películas como La autopsia de Jane Doe o El silencio de los inocentes viven de la tensión entre lo que la ciencia puede explicar y lo que no.
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Fuentes: Song Ci, Wikipedia · Forensic science (historia), Wikipedia · Mathieu Orfila, Wikipedia · Juan Vucetich, Wikipedia · Edmond Locard, Wikipedia


