Nurikabe: el muro invisible que te cierra el camino de noche

Caminas de noche y de pronto no puedes avanzar: hay una pared que no ves. Así es el nurikabe, un yokai del sur de Japón que durante siglos nadie supo cómo dibujar.


Nurikabe, el muro yokai

Caminas de noche por un sendero que conoces. De repente no puedes avanzar: hay una pared enfrente. No la ves. No tiene fin hacia los lados. Así es el nurikabe, un yokai que durante siglos fue solo una sensación, hasta que alguien encontró su retrato en una biblioteca de Estados Unidos.

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Qué es

Nurikabe (塗壁) significa «pared enyesada». Es un muro invisible que aparece de noche en los caminos y bloquea el paso. Si intentas rodearlo, se extiende sin límite. Si te das la vuelta, a veces también está ahí.

No ataca ni hace daño. Solo te deja atrapado.

Lo que contaban en Fukuoka

Lo que se sabe del nurikabe tradicional viene en buena parte del folclorista Kunio Yanagita, que en 1933 publicó relatos orales de la prefectura de Fukuoka, en la isla de Kyūshū.

En esos relatos hay un remedio: tomar una vara y golpear la parte de abajo del muro. Si lo golpeas en la parte de arriba no pasa nada; si le das abajo, desaparece y puedes seguir caminando.

El retrato que apareció en 2007

Durante mucho tiempo se pensó que no existía ninguna imagen antigua del nurikabe. Era un yokai que se sentía, no que se veía.

En 2007, el investigador Lawrence Marceau mostró al especialista en yokai Kōichi Yumoto un rollo ilustrado de monstruos que conserva la Universidad Brigham Young, en Utah. Entre las figuras había una con la etiqueta «nurikabe»: una criatura blanca, parecida a un perro guardián o a un elefante sin trompa, con tres ojos y colmillos negros. Yumoto tenía un rollo casi idéntico, pero sin nombres.

Algunos estudiosos japoneses dudan que esa criatura sea el mismo nurikabe de los relatos de Kyūshū. Pero es la única imagen antigua que se conoce con ese nombre.

El nurikabe que todos conocen

La imagen moderna es otra: un muro gris y rectangular con ojos pequeños y piernas cortas. Esa versión es de Shigeru Mizuki, el creador de GeGeGe no Kitarō, que lo dibujó a partir de la descripción de Yanagita.

Mizuki tenía una razón personal para interesarse en este yokai. En sus memorias cuenta que durante la Segunda Guerra Mundial, en la selva de Nueva Guinea, una noche se topó con algo que no le dejaba avanzar, como una pared invisible.

Por qué inquieta

El nurikabe no tiene garras ni cara terrible. Lo que da miedo es la sensación de estar atrapado en un lugar abierto, de que el camino que conoces de pronto no lleva a ningún lado. Es la versión folclórica de perderse de noche.

¿Te ha pasado sentir que no puedes avanzar por un lugar, sin saber por qué? Cuéntanos en nuestra página de Facebook, donde publicamos una historia nueva cada día.

Fuentes: Nurikabe, Wikipedia · Nurikabe, Bakemono Project (Brigham Young University) · BYU Magazine: Catching an invisible ghost · Nurikabe, Tofugu

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Hipólito León
Siempre un aprendíz de todo aquello que vive en la obscuridad, amante del cine, literatura, vino y un buen mate.

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